PROMOCION Y EVALUACION
Con el decreto 1469 del 3 de agosto de 1987 el gobierno colombiano oficializo el cumplimiento obligatorio de la promoción automática. La consideración fundamental para adoptar tal medida se explica señalando que “la promoción automática mejora sensiblemente la eficiencia del sistema educativo al disminuir las tasas de remitentes y deserción.
Para iniciar este tema, definiremos primero que todo promover y evaluar.
Promover es llevar de un grado a otro a los educandos, en toda educación se promueve pero teniendo en cuenta todos los elementos que integran el proceso de enseñanza, en donde la evaluación asume un papel para la comprobación.
La Evaluación es un componente esencial del proceso de enseñanza, se inicia en la ubicación de los objetivos que se persiguen y concluye con la determinación del grado de éxito del proceso, señalada por la medida en que la actividad de educador y estudiantes haya logrado como resultado la planificación propuesta. La evaluación comprueba el sistema de conocimientos, hábitos y habilidades de los estudiantes en el proceso de enseñanza-aprendizaje. En ella se comparan los resultados del trabajo de educadores y estudiantes con los objetivos propuestos, para determinar la eficacia del proceso docente educativo y, consecuentemente con ello reorientar el trabajo y decidir si es necesario volver a trabajar sobre los mismos objetivos o sobre parte de ellos, con todos o con algunos estudiantes, al mismo tiempo se comprueba si la trayectoria que se siguió en el trabajo fue o no adecuada.
Promover a los estudiantes automáticamente, en la forma planteada, implica que el gobierno destine mayores y mejores recursos a la educación y disponga de materiales de enseñanza, de textos, de transporte, de mayor número de aulas y de docentes. Implica además disminuir el número de estudiantes por aulas, eliminar las pruebas del ICFES, avanzar en la eliminación del analfabetismo y capacitar a los educadores.
Ello implica un compromiso para el educador, en la medida en que se necesita una mejor preparación para la confrontación y para el trabajo escolar y un rompimiento con la concepción tradicional de evaluar que le da poder para promover o no al estudiante.
La evaluación debe entenderse en un sentido amplio para que pueda cumplir una función instructiva, educativa, de diagnostico, de desarrollo y de control. La acción de evaluar supone en la escuela momentos de reflexión crítica sobre el estado de los diversos procesos de los que se tiene información sistemáticamente recuperada.
La evaluación tiene una función comprobatoria al establecer una calificación expresada en una nota o índice que significa el aprovechamiento que manifiesta cada estudiante y por ende el nivel de calidad alcanzado en el proceso general.
De esta manera el niño se convierte en un objeto y su trabajo escolar se realiza para “obtener notas y pasar”. La nota le permite el premio, el aplauso o el bochorno, el continuar o salir de la escuela. Además la nota garantiza al maestro el orden en el salón, el control de grupo, el ejercicio de un poder, absoluto e incuestionable.
El decreto mantiene el criterio de evaluación por objetivos específicos y por juicios de valor, dejando una escala conceptual.
Es una política para evitar que se pierda el año pero no para solucionar los problemas que aquejan actualmente la calidad del proceso de enseñanza. El gobierno lo que en realidad pretende con esta medida es cumplir con los designios de la banca prestamista internacional.
EVALUACION REPRIME TRAZA OBJETIVOS DOLOR AGREGADO RESALTA LO NEGATIVO NO CLASIFICA LOS ESTUDIANTES CON MAYOR Y MENOR SENTIDO DE APRENDIZAJE REGLA DE SUMATORIA HOMOGENIZA AL ESTUDIANTADO O GRUPO REEVALUA PARA OBTENER EFICIENCIAS Y DEFICIENCIAS VALORA EL PROCESO TIENE EN CUENTA LOS PROBLEMAS DEL ESTUDIANTE DEMANDA MUCHO MAS TIEMPO POR PARTE DEL DOCENTE
Todo esto nos conlleva a mentir porque no podemos certificar que un estudiante tiene deficiencias académicas o convivenciales y menos cuando va para otro colegio supuestamente porque les daña la “hoja de vida”.
Como es posible que el ministerio nos obligue a mentirle a nuestros colegas cuando supuestamente debemos enseñar honestidad a través de la transparencia?
A que le estamos apuntando a la calidad o a la cantidad? Esta es la pregunta que hoy en día nos hacemos los maestros, y que de una u otra forma nos vemos obligados a afrontar diariamente debido a los diferentes contextos a que se enfrentan tanto los estudiantes como nosotros.
Si estamos buscando un ser humano integral, es ilógico que nos debamos regir a un porcentaje de promoción.
Los educadores hoy en día tenemos que preocuparnos por promover tanto en calidad como en cantidad y aunque esto es lo ideal no podemos desconocer que existen estudiantes que no reúnen las condiciones necesarias.
Lo cierto es que cuando hablamos de calidad y cantidad pareciera que nos refiriéramos a productos de mercado cuando somos seres humanos, sin embargo, muchas veces nos vemos abocados a ello.
Para luchar por una buena calidad hay que promover adecuadamente, así mismo, partir del principio de que el estudiante debe estar en el grado que corresponda de acuerdo con conocimiento y capacidad.
De todas maneras lo bueno de la promoción automática, es que el estudiante se ubica en el grado que desee, según sus conocimientos.
PARA DONDE VA LA PROMOCIÓN AUTOMÀTICA?
“El niño se formará a través de valores y no de conocimientos.”
El Ministro de Educación declara: “Cada región hará sus programas educativos, escogiendo las materias que más le convengan según la realidad de cada región”. En los documentos del ministerio se lee: “la promoción automática es una estrategia que busca hacer de la escuela un proyecto cultural regional” y propone la evaluación de “los procesos de desarrollo en el niño, el proceso pedagógico y los procesos organizacionales y administrativos”.
El ministerio de educación organizó una serie de cursos de actualización para todo el magisterio. Se aplazó el ingreso de los niños una semana para que todos los educadores asistieran a curso sobre la Promoción Automática. Todos los maestros saben que éstos no se realizaron como se había afirmado. En Bogotá como en el resto del país los cursos fueron escasos, en muchas partes ni la norma ni los documentos explicativos del Ministerio de Educación llegaron y mucho menos los capacitadores.
Desde la promoción automática, la actividad de la escuela se centra sobre la evaluación de los procesos de desarrollo en el niño, del proceso pedagógico y de los procesos organizacionales y administrativos. El Ministerio en su afán de cambiar la calificación numérica planteó una nueva evaluación. La pregunta es: evaluar los procesos de desarrollo en el niño es función del maestro? Y, si acaso fuera ¿estamos los maestros preparados para hacer una evaluación seria del desarrollo de la capacidad de razonamiento o de la afectividad del niño? En uno y otro caso la respuesta es negativa: no es función del maestro evaluar ni el desarrollo físico ni psicológico del alumno, así como tampoco la formación que tiene el maestro le permite hacerlo.
COMPETENCIAS
El sistema educativo es tomado como un lugar estratégico en la política social, la cual debe responder a las exigencias que le hace la tendencia de reestructuración del Estado, aportando al proceso de modernización y descentralización acogidas por el modelo de desarrollo. Cabe preguntarse por la cercanía existente entre la noción de “competencias” difundida a través de las evaluaciones masivas realizadas en Bogotá desde 1.998 donde estas son tomadas como objeto de evaluación, medidas como desempeños de los estudiantes y cuyos resultados permiten ver hasta donde se logran las metas de la educación básica.
Quizás el lugar, más propicio para observar el sentido social dado a las competencias dentro del, modelo de desarrollo vigente, es la relación entre educación y mundo del trabajo. El surgimiento del enfoque de competencia laboral está relacionado plenamente con la estrategia de competitividad, dada la necesidad de la empresa por diferenciarse en el mercado a partir del desarrollo de sus recursos humanos.
Se advierte que en el futuro será el reconocimiento del valor de cada individuo en el mercado internacional del trabajo lo que determinará su nivel de bienestar. Surge así un nuevo factor de discriminación (el saber hacer) y unas categorías de trabajo que precisan de competencias o habilidades particulares: servicios de producción rutinaria (obreros), las virtudes exigidas son lealtad, confiabilidad y capacidad de cumplir órdenes , servicios a las personas (trabajo independiente), las personas que los ejercen deben ser creíbles, puntuales y agradables, y servicios simbólico-analíticos (profesionales), cuyas habilidades necesarias son originalidad, inteligencia, velocidad para identificar y resolver problemas y creatividad ( CEPAL, 1.992: 114-117).
Las medidas encaminadas a reestructurar el papel del Estado emprendidas desde finales de la década de los 80 se inscriben en una perspectiva modernizadora, según la cual, es preciso “alcanzar niveles internacionales de competitividad, buscar una mayor equidad e impulsar la sustentabilidad ambiental. Para estos efectos, las modificaciones que es necesario introducir al Estado comprenden su modernización, la reforma tributaria y el diseño de nuevas políticas e instituciones para financiar el desarrollo”. (CEPAL, 1.992: 34). Tal percepción justifica políticas generalizadas para la región, el balance es homogéneo y exhorta a distribuir la responsabilidad y el costo social entre la sociedad y su conjunto. Así las cosas, el precio de la modernización y el desarrollo debe ser asumido como un mercado (los programas sociales salud, educación y bienestar se definen como servicios regulados por el Estado.
En concordancia con las nuevas tendencias de administración pública, que insisten en la descentralización, eficiencia interna, responsabilidad por resultados, competitividad, satisfacción del cliente, entre otras de sus características, aparece el control de calidad como un mecanismo que garantiza la satisfacción de los usuarios del servicio. Todas las apreciaciones que se hacen sobre la educación desde instancias internacionales y nacionales coinciden en señalar las carencias, las condiciones deficitarias y la impertinencia de los contenidos de la misma, a la vez que reclaman sean atendidas las demandas que cada organismo designe como esenciales.
Los reclamos hechos al funcionamiento y a las metas de los sistemas educativos obedecen más a la lógica con que opera el modelo, que a resolver las carencias observadas, pues las diferencias deben ser estructurales, luego no dependen de iniciativas aisladas; en cambio, publicitarlas produce efectos en todas las instancias y niveles del sistema.
Los intereses que subyacen a las políticas sociales y educativas podemos observarlas en lo expuesto por Coraggio: “El sentido objetivo de las nuevas políticas sociales (del Banco Mundial), más allá de las verdaderas intenciones o de su marketing, puede interpretarse de tres formas principales:
a) Las políticas sociales están dirigidas a continuar el proceso de desarrollo humano que se dio a pesar del fallido proceso de industrialización y desarrollo económico.
b) Las políticas sociales ya sea por razones de equidad o de cálculo político, están dirigidas a compensar coyunturalmente los efectos de la revolución tecnológica y económica que caracteriza a la globalización inicialmente pensada para los afectados por la transición, ahora se focalizan en los más pobres.
c) Las políticas sociales antes que para continuar o compensar, están pensadas para instrumentar la política económica. Su principal objetivo es reestructurar el gobierno, descentralizándolo a la vez que reduciéndolo, dejando en manos de la competitiva sociedad civil la asignación de recursos, sin mediación estatal”.
Es decir, para el caso de la evaluación, sus efectos deben ser socialmente relevantes, lo que confiere a la institución escolar una mayor responsabilidad. De ahí que los principios y fundamentos de la concepción del desarrollo humano (desarrollo de recursos humanos (DRH), capital humano (CH) y capital social (CS)), circulen a través de nociones como descentralización, autonomía y gestión. Las medidas en materia de evaluación se concentran más en los procedimientos y mecanismos propios de su implementación, que en el objeto de la misma (por ejemplo en términos de precisar objetivos, logros, indicadores, competencias, etc.)
Se presume que las reformas en educación (y la evaluación particularmente) producen más competitividad, equidad, participación y exigen cierta disposición a modificar permanentemente la práctica, lo cual favorece la formación de recursos humanos. Formación que se reclama diferenciada por los diferentes actores y/o usuarios del servicio educativo; en otras palabras, el modelo busca encauzar la potencialidad de los sujetos de acuerdo con el lugar que ellos ocupan en la institución.
Tal como se muestra desde las perspectivas, tanto de indicadores de calidad como de factores asociados, los elementos que intervienen en el evento educativo y que pueden incidir en el logro de los estudiantes, Son múltiples. Por lo tanto la evaluación de la calidad no puede depender solamente de un indicador. Aquello que para América Latina es llamado factores asociados al rendimiento o al logro, curiosamente para los países de la OCDE son indicadores de calidad a pesar de que las variables consideradas son relevantes son las mismas.
El proyecto (INES) de la OCDE, divide los indicadores en varios ámbitos:
a) El contexto social, demográfico y económico de la educación.
b) Los costes de la educación y los recursos humanos y financieros.
c) El acceso a la educación y la relación con el mundo laboral.
d) El contexto escolar y los procesos educativos.
e) Los resultados obtenidos por los alumnos.
En todos estos ámbitos se han ido desarrollando indicadores, para los que ha sido necesaria la obtención de información a través de la consulta de distintas fuentes, la elaboración de estadísticas, la administración de cuestionarios a distintos agentes educativos y otros métodos.
Mientras que para dar cuenta de la calidad en los países de la OCDE es preciso remitirse a los ámbitos citados, y por lo mismo, la comparación internacional comprende la totalidad de dichos aspectos, en nuestro medio, el resultado de las competencias se asimila como medida de la calidad y se compara contra estudios internacionales sin reparar en las diferencias que las determinan (variables que no dependen de la oferta educativa). Equiparar las competencias con índices internacionales (TIMSS), no puede ser leído como medición de calidad educativa, sino del nivel de inserción en la dinámica de apertura entre los países comparados, en tanto las condiciones de posibilidad se reflejan en la capacidad de proveer a la sociedad de un sistema educativo competitivo, condición necesaria para alcanzar los estándares exigidos por los países industrializados.
En espacios marginados, focalizados, la interrelación de todas las categorías que explicarían la calidad (Indicadores para la OCDE, factores para SED/DNP), significan evidenciar problemáticas por atender. Sólo que el modelo vigente en lugar de sufragar los costos, los transfiere. Se realizan campañas publicitarias para instaurar el ambiente social favorable que requiere la calidad (el bajo resultado significa, de hecho, una sanción social).
En otras palabras, en la medida que se registran los problemas que afectan la calidad, y éstos son focalizados valga decir, se hacen subsidiarios de políticas compensatorias, lo más seguro es que la problemática termine convirtiéndose en una cuestión cuya solución depende de la comunidad, en tanto el Estado limita su intervención en programas de compensación para elevar el nivel de logro (y no en inversión que transforme las condiciones de pobreza y marginalidad).
EVALUACIÓN POR COMPETENCIAS
Contrarreforma Educativa
Los inicios del siglo XXI nos alertan de la magnitud y complejidad de los cambios operados en el mundo de la educación, el conocimiento y la cultura. Sin embargo debe preocuparnos el modo como el gobierno y los organismos internacionales de crédito manejan las políticas educativas, sin participación y sin dar cuenta a la democracia.
Los promotores de la educación en Colombia siguen siendo los mismos, los cuales insisten en adelantar estrategias de “calidad educativa” pero no se obtienen mayores resultados.
Se propuso suscitar el cambio en la educación y el sistema de evaluación acorde con las transformaciones del trabajo y del conocimiento, calificando de este modo los recursos humanos establecidos bajo la denominación de “necesidades básicas del aprendizaje”.
La “evaluación por competencias” hace parte de un recambio institucional propuesto por el movimiento neoliberal para la educación y la sociedad el cual gira en torno a la pedagogía sobre el reconocimiento del saber hacer, con el saber en contexto. Reclamando “competitividad y calidad”.
Para dicha evaluación no es importante lo que el estudiante sabe (los contenidos) sino lo que sabe hacer con aquello que aprendió, cual es el dominio práctico que tiene al aplicar su saber en determinado contexto. Por otra parte en base a esta reorientación el ICFES crea un nuevo modelo de pruebas de estado, las cuales han alterado postulados de la ley general de educación, como la autonomía escolar, los proyectos educativos institucionales y los planes de estudio. Convirtiéndose en una contrarreforma educativa.
En estos nuevos exámenes de estado el estudiantado está por debajo del nivel alto, los cuestionarios son preocupantes e inadmisibles pues contienen preguntas absurdas o desproporcionadas. No resulta lógico que éstas pruebas pretendan valorar la capacidad del saber hacer en contexto, las pruebas evidencian enormes fallas metodológicas y conceptuales siendo cuestionable que puedan abrir el pensamiento para mejorar la calidad en la educación.
Esta estrategia pedagógica es una ofensiva ideológica para desacreditar la enseñanza pública, produciendo desconcierto en los estudiantes.
La contrarreforma educativa establece como método de gestión en la institución escolar la arbitrariedad y la imposición autoritaria en consecuencia el magisterio rechaza la puesta en marcha de la contrarreforma educativa a través de la evaluación por competencia que solo busca desacreditar la educación pública y afianzar los procesos de privatización y competitividad que la política neoliberal establece.
Con miras a evaluar la calidad de la educación en el distrito capital se acogen tres competencias: la interpretativa, la argumentativa o ética y la propositiva o estética que no apunta a la capacidad intelectual del estudiante, sino al “funcionamiento cognitivo de la acción en un contexto determinado”
¿poseen estas tres competencias las características que permitan definir el ingreso a la universidad de los estudiantes? ¿acaso permiten determinar la calidad de educación primaria y secundaria?
La diversidad de las competencias es inmensa. Cada actividad humana configura una competencia. Algunos autores han identificado mas de 30 grupos de competencias y dentro de cada grupo un gran numero de ellas.
Las tres competencias escogidas por los expertos de la universidad Nacional que diseñaron estas pruebas, es decir, la interpretativa, la argumentativa y la propositiva, plantean graves interrogantes. En cuanto a la primera competencia que los estudiantes no tengan capacidad de comprensión de un texto, es una cosa y que no lo sepan interpretar, porque no se presta a interpretación o porque no se posean los elementos para hacerlo, es otra cosa. Pero la problemática que plantea la exigencia argumentativa es aún mas delicada, no solamamente se introduce un criterio subjetivo ideológico y arbitrario, para definir el ingreso de los estudiantes a la educación superior y para determinar la calidad de la educación, sino que se les exige una determinada concepción de la sociedad y del conocimiento científico, con el propósito de medir su competencia propositiva, resulta totalmente desproporcionado que estas competencias que nos recuerdan la formulación de indicadores de logro de la famosa resolución 2343 del ministerio de educación nacional para los grados 4,5 y 6 de ciencias naturales, es decir, para el estudiante de 9 a 12 años que dice “planea y realiza experimentos para poner a prueba sus propias hipótesis, la de sus profesores y la de sus compañeros” no tenga sentido obligar al estudiante a proponer problemas que lo reducen a situaciones intrascendentes y no significan nada para su ingreso a la educación superior.
No tiene sentido que el ingreso a la educación superior de los estudiantes colombianos dependa de tres competencias arbitrarias, subjetivas, desproporcionadas y manipuladas. Es un atentado contra el estudiante, parte de cuyo futuro depende de los resultados en semejante prueba. Todavía peor, que la calidad de educación primaria y secundaria, se esté midiendo, determinando y definiendo con las mismas competencias aún en tercero de primaria. Es un atentado contra las instituciones y los maestros.
Si tales competencias miden la calidad educativa y son adecuadas para decidir el ingreso a la universidad, bien podrían haber sido otras las elegidas. Por ejemplo, “competencias inductivas, o deductivas, o valorativas, o creativas” lo cual no disminuye su valor pues operan en casi todo desempeño intelectual, afectivo o social.
En verdad, son macrooperaciones intelectuales, por estar formadas a su vez por operaciones y suboperaciones, hecho indiscutible que pone de manifiesto su extrema complejidad. Si no se domina la macrooperación (interpretar) el ser humano carece de una herramienta intelectual fundamental.
Resulta injusto evaluar a los estudiantes en algo que la escuela misma no les enseñó como entender el sentido de una idea y sus implicaciones como una categoría de aproximación al dominio de lo educable, al conocimiento como actividad coherente, donde la finalidad social permite enumerar la participación de los sujetos en la producción colectiva de los hechos como acciones básicas para la construcción del conocimiento en comunidad.
En estas condiciones, se puede sostener que interpretar, argumentar y proponer son elementos de una clasificación amplia de las competencias que permite preguntarse por la forma como ellas se realizan en distintos contextos de interacción.
Es ilógico suponer que las competencias, ni se enseñan, ni se aprenden. “nada hay en el intelecto humano que no estuviese antes en la mente de otro hombre”.
Se aprende a interpretar, a argumentar y a derivar. No hay duda. “nadie por sabio que fuere, nace sabio”. ¿qué valor y que papel tendría la educación?.
Porque las macrooperaciones intelectuales juegan un papel decisivo en la vida intelectual, en la vida afectiva y la vida social de todo humano, deben ser enseñadas.
El ICFES y la secretaría de educación de Bogotá adoptaron un método de “tipos ideales”. Un tipo ideal de educación, de metodología, de estudiante, de institución educativa, de maestro. Educación, maestro, método, estudiante, e institución que no se amolde a su perfil, no sirve, esta pasado de moda, es tradicional, no se acomoda a las condiciones que exige el mundo que ellos se han construido en la mente.
Las pruebas obligatorias del ICFES, por tanto, atentan contra la libertad de cátedra de los educadores y contra la libertad de expresión de los estudiantes, violan la autonomía escolar de las instituciones educativas, imponen un currículo único, obligatorio, uniforme y definen desde unas pruebas, la corriente pedagógica a que tienen que someterse los colegios de Colombia
EVALUACION…
La evaluación se asumió como una estrategia o pretexto para convocar a las comunidades docentes con el propósito de analizar lo que saben hacer los estudiantes (estado de competencia) como posibilidad para negociar es decir como interacción comunicativa por esta razón las pruebas se devuelven a la escuela para promover la discusión y el intercambio de resultados entorno a los saberes y acciones fundamentales, es por esta razón que la evaluación es reconocida como un recorrido intelectual de la persona quien reconocerá sus saberes siempre en relación con los saberes de otros.
El concepto de evaluación se vincula con el concepto de competencia entendiendo como saber hacer con el saber en contextos de situaciones de distinta naturaleza.
El enfoque de las competencias se reconoce como una disposición intelectual del docente para construir currículo sobre la base de acuerdo colectivo y a la vez se vera el estudiante la posibilidad para indagar y buscar analizar problemas en su entorno.
La evaluación causal de competencias busca integrar los saberes que tiene y propone la escuela, ayuda a esta a su transformación en ara de ser consecuente en lo pedagógico y teórico.
Hacía el año 91 se hace enfoque para asumir la evaluación de la calidad de educación, en ese momento se optaba por una evaluación de contenidos estandarizados o de una renovación curricular (evaluación de competencias), donde se indagara por lo que saben hacer los estudiantes con los saberes que les ofrecía la escuela.
A partir del análisis de las competencias se busca más allá de lo que han aprendido los estudiantes o de cuales son sus capacidades individuales, si los resultados alcanzados expresan la apropiación y el dominio de conceptos por parte de los estudiantes que hagan posible su uso en los diferentes contextos de la vida.
La función del docente, y el desempeño de los estudiantes muestran que esencial es medir todos los componentes del proceso de la educación incluyendo otros ámbitos no evaluados en la aplicación pero decisivos como la moral, el arte, el afecto, el deporte, la recreación, el sentido de la tolerancia y la diferencia que son muy necesarias para que la educación sea más integral y nos lleve a una sociedad distinta.
El enfoque de las competencias implica una transformación de practicas y concepciones sobre la escuela, implica pasar de la memorización o acumulación de información de conceptos generales a una visión en la que la prioridad a tres modos del aprender a hacer como son comprender, inferir, pensamiento critico, lo cual exige afianzar un proceso y una capacidad más compleja en el individuo. Esto hará posible una evolución en el ámbito educativo mediante acciones en el aula de clase, tenientes a comprender el sentido de lo leído, buscar conceptos oculto en los textos matemáticos, históricos, literarios artísticos y otros y asumir una posición única en la que pueda interpretar, reconstruir el saber. Conduciendo a un ciudadano con un pensamiento abierto a la critica a la autonomía a la disposición de una formación permanente.
Cuando hablamos de competencias encontramos que hay una gran variedad entre ellas tenemos competencias laborales, motrices, funcionales, extrafuncionales, cognitivas, según Dhrendorf se puede identificar hasta 30 clases de competencias, en el diccionario parte de 4 definiciones del termino:
1. Circunstancia de ser competente. Ejemplo: Médico como conocedor de una ciencia o experto en ella
2. Circunstancia de tener autoridad en algo como el juez competente para resolver un caso.
3. Acción de competir algo como un deporte.
4. La actividad del mercado en la competencia internacional o entre varias empresas de producción.
El tema de competencias se ha reafirmado como política de estado a partir de su aplicación de las pruebas del ICFES desde el año 2000; ya que se decía de esta que eran para medir el nivel de sincronización de información por parte del estudiante. Así también por ejemplo se señala que en América Latina el 60% de los niños que termina la primaria no saben leer, interpretar, comprender ha consecuencia de esto se dice que los maestros no saben desempeñar bien su oficio y que la escuela tenía un estilo tradicional, místico y autoritario.
Por esta razón se ha generado que organismos internacionales con el bando mundial pretendían rescatar la calidad de la educación, orientando para que se alcancen el dominio de competencias básicas como lo mínimo para desempeñarse ante el mundo.
Por medio de las competencias se busca ubicar el conocimiento en dependencia del contexto, dependiendo el medio en que se desenvuelva una persona, y del tipo de conocimiento que busca dominar... por ejemplo una persona puede aprender a conducir y aunque no conozca la historia del automovilismo o los procesos físicos que implícale movimiento del vehículo, sabe las secuencias y operaciones que debe hacer para manejar tiene un saber “saber hacer” que se demuestra en el hecho conduciendo carro, esta “competencia para conducir autos” no significa que la tiene para pilotear aviones, pues para ello debe adquirir otra competencia especifica.
Tomando entonces como planteamiento que existen varios niveles de saberes que responden a la vida cotidiana y que en la escuela se presenta como competencias especificas (saber hacer o conocimiento implícito en el campo del actuar humano).
El resultado de la evaluación por competencias trata de señalar y establecer si los estudiantes tiene determinadas competencias, o si saben actuar frente a situaciones planteadas, es decir que si tienen unas competencias para interpretar, argumentar y proponer frente a un texto, estará en condiciones de desenvolverse ante un contexto de un mundo.
ANÁLISIS DE COMPETENCIAS
En nuestro país se mide este proceso por medio de los exámenes de estado en los cuales los resultados no han sido los esperados por no decir catastróficos, y aún nos estamos preguntado porque hay niveles tan bajos en la calidad de educación.
Porque nuestros educandos cada día salen de los colegios con menos expectativas hacía la vida y con grandes interrogantes acerca de como defenderse en su entorno no será que nos estamos preocupando más por saber que estatutos o teorías inventar acerca de la educación en vez de concientizarnos en como formar realmente a esas personitas que en el día del mañana nos reemplazaran y para ello necesitan tener unas buenas bases sólidas para tomar decisiones en la vida, es bien sabido que son buenos los cambios que favorezcan a la educación pero también es cierto que debemos evaluar dichos cambios para saber si realmente funcionan o no, o tal vez saber a ciencia cierta en que se esta fallando.
En la educación se ha tratado de implantar nuevas ideas para favorecer al educando y hacer de su preparación algo integral pero todo lo realizó se ha quebrantado porque a la hora de ver resultados nos damos cuenta que en nuestro país el nivel de ignorancia cada día es más grande y menos las oportunidades que tenemos día a día frente a la vida que se hace más difícil y llevadera por las actuales circunstancias de nuestro país.